Las verdaderas anécdotas de Néstor Kirchner en su infacia contadas a sus mas íntimos

"El obshtetra fue a la sala de eshpera y le dijo a mi padre "Hishimos lo que pudimosh... pero nashió vivo por lo menosh".

"Mi vieja no shabía si quedarshe conmigo o con la plashenta, como era prematuro me metieron en una incubadora... con vidrios polarishados.

"Mi madre nunca nosh dio pecho ni a Alishia ni a mi, nosh daba la espalda pobreshita".

" Mi padre llevaba en su billetera la foto del chico que venía cuando la compró. Pronto me di cuenta que mis padresh me odiaban, puesh mis juguetes para la bañera eran una radio y un toshtador eléctrico.

"Sho era tan feo que cuando jugaba a la eshcondidash nadie me bushcaba.
Una vesh me perdí. Le pregunte al polishía si creía que íbamosh a encontrar a mis padres. Me contesto: "No lo shé; hay un montón de lugaresh donde se pudieron haber eshcondido".

"Era tan feo que hashía llorar a las sheboshas., y, para colmo era muy flaco, tan flaco que un día metí los dedos en el enchufe y la electrishidad erró la patada.
Era realmente flaco: para hacer shombra tenía que pasar dos veces por el mishmo lugar. Tan flaco que el único trabajo que me ofreshían era para limpiar manguerash..... .... por dentro.
Pero mi problema no era sher tan flaco sino sher FEO. Mis padres tenían que atarme un trosho de carne al cuesho para que el perro jugara conmigo. Shí, amigos, sho shoy FEO, tan FEO que una vesh me atropeshó un auto y quedé mejor.
Shoy tan feo que un día tiré un boomerang y éshte no regreshó nunca mas.
Cuando me shecuestraron, los shecuestradores mandaron un dedo mío a mis padresh para pedir recompensha. Mi madre les conteshtó que quería más pruebash.
Tuve que trabajar deshde chico. Trabajé en una veterinaria y la gente no paraba de preguntar cuánto coshtaba yo. Un día llamó una chica a mi casa dishiéndome: "Vení a mi casha que no hay nadie". Cuando shegué no había nadie.
El pshiquiatra me dijo un día que yo eshtaba loco. Yo le dije que quería escuchar una shegunda opinión. "De acuerdo, además de loco es ushted muy feo", me dijo.
Una vesh cuando me iba a shuishidar tirándome desde la terrasha de un edifishio de 50 pishos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Shólo dijo: "En sus marcas, lishtos..."